
Si sois asiduos al blog, seguro que os habréis dejado caer por la promoción del freeland, un interesante post que ha generado bastante conversación y feedback por vuestra parte.
El trasfondo de dicho post más los comentarios queda bien claro: sigue candente la peculiar situación en la que se encuentra nuestro mundo diseñil y lo que en sí la genera: regularización, precios base, intrusismo y bla bla…
Y ahora iStock vende logos también. Os habréis enterado seguramente por su nota de prensa si habéis usado sus servicios alguna vez o si permanecéis al tanto del tema en Logo Design Love [en] y/o Brand New [en].
Veréis. Particularmente me la bufa que se vendan logos al peso o que se hagan webs a 200 euros. Sinceramente. Si hay fast food por qué no va a haber fast design? Quieres un logo de 100 euros? Toma hombre, para que no te me quejes. Una web también. “so sssta hecho!”.
Para mí eso no desprestigia mi labor ni me quita el pan de la mesa. Es que ni me preocupa, oigan. Porque hasta cierto punto, yo mismo he sido un intruso cuando pedía a un amiguete que me hiciera las facturas para los primeros trabajitos. Aprendí yo sólo por las tardes en mi casa y luego me hice un Ciclo Superior. Ni carrera (ni grado que es lo que vendrá) ni leches. Habría que ver cuantos nos hemos pirateado el Photoshop alguna vez o nos hemos pasado tipografías. Me apunten como culpable en todo lo anterior.
También soy culpable de ver esta situación no como algo malo, sino como la evolución del mercado. Y supongo que los fotógrafos profesionales también se sintieron jodidos cuando a alguien se le ocurrió lo de vender fotos low-cost. Y de los ilustradores ni hablo que seguro que me pueden contar también batallitas que no dejarían dormir.
Cuando yo compro una foto barata, sé lo que me “viene de regalo”. Casi con total seguridad, existirá otro sitio, otro folleto u otro vídeo en el que también la hayan usado. Es el precio que he de pagar por pagar poco, y valga la redundancia. Cuando yo compro un logo barato, sé qué valor le doy a mi negocio, a mi aplicación…a lo que vaya a tener como imagen dicho logo. Si considero que mi producto “merece” una identidad de unos cuantos lereles, pues oye, que me quiten lo bailao. ¿A quién estoy haciendo mal si no es a mí mismo en realidad?
Y para webs, tres cuartos de lo mismo.
Cuando ofrecemos nuestros servicios diseñiles, nos encontramos todo tipo de clientes y como tal, es prácticamente imposible contentar a todos con las mismas soluciones. Porque los hay que entienden el valor de lo que hacemos y los hay que entienden que una moneda de 2 euros es más grande que una de 10 céntimos. Como profesionales, intentamos educar al cliente, no sólo hacer un servicio. Atrás queda el “excusar” nuestros proyectos con parrafadas que nos inventamos después. Eso no viene a cuento ahora. Pero, ¿qué pasa si no lo quiere entender? Pues nada, tiene la opción B y esa opción B la podemos ofertar o no si nos interesa. Pero si no nos interesa no significa que sea malo. Es lo que tiene el mercado libre competitivo.
De la misma manera que no me preocupa esto, me preocupa más no saber bien After Effects ni 3D. Veo que el mercado lo demanda y eso SÍ me interesa. No me preocupa que alguien haga lo mismo que yo más barato. No me preocupan sitios como 12designer o Guerra Creativa. A mí me preocupa no saber lo suficiente para seguir ampliando mi mercado.