El aliento de mi gato huele a comida de gato

Una de las frases más recurrentes y absurdas que empleo en conversaciones con mi hermana es esta de Ralph Wiggum que sirve como título a este post.

No sé muy bien por qué, pero cuando la escuché por primera vez, se me quedó grabada en la memoria. Solemos utilizarla en los momentos en los que entramos en algún tipo de bucle conversacional que no nos lleva a ninguna parte. Invocamos a Ralph y a otra cosa.

Ralph, filósofo desde los 8

Los bucles conversacionales con mi madre eran bien distintos y la culpa era mía: siempre he sido un poco cabezón y algo petardo. No se me da especialmente bien hacer determinadas tareas o recados si no se me explica el «por qué» previamente.

Digo que eran bien distintos porque en el momento en que aparecían, eran masacrados sin posibilidad de resurrección: «Haces esto porque te lo digo yo que soy tu madre». Maravillosa jugada, mamá. No hay pero que valga.

Podríamos pensar que en el ámbito profesional la cosa cambia porque no hay comodín de madres… aunque hay otros diferentes, no vayamos a pensar que esto es el mundo de la piruleta. No obstante como ahora In Data We Trust, todo me parece maravilloso para aportar sentido y criterio y evitar bucles.

Un hilo de Twitter con un montón de frases para hacerse camisetas

El caso es que hablando de sentido y criterio me parece que nos queda mucho por aplicar a la hora de abordar el tan famoso feedback.

Parece que tenemos un problema con el feedback, terminamos entrando en los ya mencionados bucles y de regalo nos llevamos el premio gordo del estrés, la ansiedad y el mal humor.

Me gusta creer que el conflicto que asociamos al feedback no es del feedback como concepto, sino que el verdadero problema parte de una premisa mucho más generalista: creo que tenemos que aprender a comunicarnos y a gestionar mejor las emociones. En el trabajo con nuestros compañeros y superiores, en casa con la familia o en la panadería con ese que se acaba de colar.

El clima actual parece que nos incita a polarizar nuestras posturas y pensamientos. A reflexionar poco y actuar ya. También están los sesgos cognitivos, el hecho de haber adoptado metodologías sin estar preparados… Parece que todo termina siendo más discutir y menos conversar.

Decía en mi anterior post que será que me estoy haciendo mayor y es que además de perder pelo, me hago más cascarrabias (y pedante). Si algo creo haber aprendido es que aún nos queda mucho en «esto de hablar y comunicarnos». Y si bien los que tenemos algún puesto de responsabilidad o estamos a cargo de equipos, somos principales artífices para generar espacios de feedback sano, creo que es una tarea de la que no debería librarse nadie.

Como dice Javi a continuación: El objetivo NO es tener la razón.

Menos bucles, más conversaciones.

¿Cuántos tweets se pueden enlazar en un mismo post? Ponedme a prueba.

El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda

Conocí a Christine Nöstlinger gracias a mi madre y a su suscripción al Círculo de Lectores, esa especie de «club» donde si no recuerdo mal, estabas obligado a comprar algo cada mes[1]. Mi madre siempre me animó a leer mucho y el círculo ofrecía un catálogo bastante extenso en el que poder escoger entre un montón de historias orientadas a jóvenes enganchados al Bollycao como yo.

Así fue como descubrí una de las obras infantiles de Christine, «Me importa un comino el rey Pepino». Si bien no recuerdo la edad que tendría al leerlo ni el argumento, lo cierto es que jamás se me ha olvidado el título. Tenía mucho más punch que «Mi Tío Teo».

Pegamos un salto temporal de un buen puñado de años, hasta el 2008, para acercarnos a otro recuerdo imborrable: este momentazo de Joan Laporta, expresidente del F.C. Barcelona, cuando se dirigía durante uno de sus discursos a las peñas del equipo culé.

Laporta siempre al loro

No se vayan todavía porque aún nos queda otro salto adicional. Este nos transporta a noviembre de 2019 donde Guzmán me recomendaba leer El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda. Imposible saber si me gustaría o no… pero con ese título tenía que comprobarlo.

A estas alturas aún no lo he completado del todo pero puedo animar a cualquiera a pegarle un repaso. Se trata de un libro bastante ligero, con tufillo a autoayuda, que incluso ha conseguido que sonría en alguna ocasión. Curiosamente hablé con Diego a final del año pasado y, entre otras cosas, compartí con él que solo tenía un propósito REAL para 2021: sonreir un poquito más. Lo sé, muy mister wonderful.

¿Qué tienen en común la aventura del rey Pepino, la frase de Laporta y el libro recomendado por Guzmán? A priori no mucho la verdad. Hmmm… Voy a ver si puedo seguir enmarañando la trama de este post. ¡Que entre Twitter en escena!

Creo que en términos generales muchos nos podríamos sentir identificados con este comentario en voz alta de Cris. Hasta es posible que nos hayamos cruzado con tweets similares en algún otro momento. Si más de 300 millones de personas usan Twitter[2], digo yo que puede que nos encontremos con alguno parecido, sí.

A mí leer el tweet de Cris me hizo recordar Evasión.

Evasión es un artículo firmado por Borja Ventura en la edición impresa de Jot Down nº 3 allá por 2014 y que al no poder encontrarse disponible para leer digitalmente, me permitieron reproducir íntegramente en este rinconcito.

El mundo, tal y como lo hemos conocido, es una carrera demente hacia la nada. Competir por ser mejores, por llegar más alto, por ganar más, por comprar algo, por tener algo. Dedicamos más tiempo al trabajo que a la familia, más a las preocupaciones que a bailar, más a tener miedo que a gritar a pleno pulmón. 

Curiosamente hoy Samuel Gil publicaba una reflexión titulada Alquimia. Me hizo gracia leerla y encontrar una frase que encajaba perfectamente en la idea que quería transmitir aquí hoy. Dice Samuel lo siguiente:

En muchas ocasiones, mejorar nuestra percepción de una situación es más efectivo que mejorar la situación en sí.

Será que me hago mayor pero tengo la sensación de que hemos entrado en una tendencia muy poco recomendable en la que creemos que absolutamente todo es importante y no nos han preparado realmente para lidiar con algo así. ¿Realmente es tan vital la foto que comparto de mi nuevo rollo de papel higiénico? ¿Es necesario defender prácticamente como si nos fuera la vida en ello un argumento sobre el último disco de C. Tangana? ¿No estás actualizado a la última versión de Figma? ¿Me estás diciendo EN SERIO que no escribes una newsletter? ¡Sapristi!

Estos somos tú y yo un día cualquiera.

Esta vorágine, infoxicación y ansiedad vienen condicionados habitualmente por factores externos como tu jefe en el trabajo, un compañero touchballs, un usuario en Twitter que sabe más que tú de tu propia vida, tu vecino el del quinto, tu gobierno o tu famila. Y luego están las zancadillas que nos ponemos nosotros mismos derivadas de los famosos síndromes del impostor y FOMO ya que nos ponemos.

Que hay cosas que están mal no lo voy a negar. Pero quizá debamos enfocar nuestros esfuerzos de otra manera. Quizá sea bueno entender que está bien ser mediocre. Quizá no pasa nada por no estar tan a la última o dejar Twitter unos días. Quizá debamos aceptar que hay gente que puede hacer 20 cosas y nosotros solo 2. Quizá debamos ponernos menos la zancadilla nosotros mismos.

Y ojo, sé que todo esto es muy fácil decirlo cuando tengo la nevera llena y estoy sentado desde mi cómoda silla (de Ikea) mientras escribo gracias al MacBook Pro que me han proporcionado en mi trabajo actual. También tengo la calefacción puesta, no vaya a ser que coja frío.

No digo que la vida sea simplemente un juego; pero quizá, solo quizá, debamos pensar qué podemos hacer para sonreír un poco más y que nos importe un poco menos el rey Pepino. Así que al loro, que no estamos tan mal y hay cosas que realmente lo único que se merecen es que nos importen una mierda.

11 newsletters contra el aburrimiento

Dicen que no hay nada mejor que una entrada de año para formular un buen listado de buenos propósitos con los que dar color a nuestras #C0C0C0 vidas. El principal problema que nos solemos encontrar es que todos sabemos lo difícil que es generar nuevos hábitos, más aún cuando la recompensa prometida se nos antoja algo lejana. ¡Maldito cerebro! ¿Por qué te empeñas en ponérmelo tan difícil? ¡Quiero mi serotonina!

Para este 2021 creo haber encontrado algo mucho más efectivo con lo que combatir el famoso efecto Mañana empiezo sin falta… Algo sencillo y especialmente pensado para cabezones como yo.

Y es, básicamente, jugarse el orgullo.

Así pues aquí me encuentro, después de haberme apostado con Botrol que somos capaces de escribir al menos un post al mes. Y ya me lleva ventaja.

He querido empezar con algo que tenía en el to-do desde hace ya un tiempo: darle un repaso al listado de newsletters que se cuelan en mi bandeja de entrada. Si en su momento lo hice con los podcasts de diseño, me parecía interesante hacer ahora lo mismo con este formato de distribución que está más de moda que nunca.

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Quien no tiene talento, enseña

Este titular tan clickbait y/o buscador de polémica es en realidad una referencia a una canción de Tiziano Ferro [youtube] incluída en el disco que publicó allá por el 2003, 111: Ciento once. Una canción muy bonita en mi humilde opinión.

La referencia la recordé tras leer este tweet de Paco Lara:

Me sentí muy identificado con lo que decía Paco porque es lo que he sentido en muchas ocasiones.

Cuando se me ofreció la primera oportunidad para crear contenido formativo, tardé un año entero en dar el sí quiero. Sinceramente no me creía capacitado en absoluto e hice mías las palabras del tweet de Paco. ¿Quién soy yo para decirle a nadie lo que tiene que hacer? Un poco como Aznar con el vino, pero al revés [youtube].

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7 primeras semanas siendo manager de equipo

Llevo los últimos cinco años y medio recolectando artículos, libros y vídeos sobre management. Lo que hemos llamado toda la vida gestionar, vaya. De toda esa macedonia de información, rescaté hace un par de semanas unas anotaciones sobre el libro Behind Closed Doors: Secrets of Great Management.

Son unas anotaciones realizadas en el año 2012 en la página Goodreads.com, donde uno de sus usuarios, Lucas, pensó que quizá podría batir el record del comentario más kilométrico jamás visto en la página. Helo aquí [en].

En su comentario hacía un buen repaso de todo lo que deberíamos tener en cuenta los que nos dedicamos o nos planteamos dedicarnos a la gestión de tropas, proyectos… y también de sentimientos, por qué no decirlo.

Decidí que el esfuerzo de Lucas tras casi 8 años desde su publicación debía tener algo más de seguimiento y se me metió en la cabeza pegarle un repaso, dividirlo en cómodos fascículos mucho más digeribles y traérmelo todo por aquí para su archivado.

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Anatomy Next, referencias gráficas, proporciones y material anatómico

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Hagamos un repaso rápido de algunos recursos que ya tengo guardados sobre este tema: Art Models, Pose Maniacs, también este otro de referencias en expresiones faciales y diseño de personajes

Sumo a la lista Anatomy Next. No recuerdo muy bien cómo he llegado hasta este lugar (creo que fue al bucear por Pinterest tras crearme un nuevo tablero un poco particular) pero me ha parecido de calidad más que suficiente como para mencionarlo y añadirlo al saco.

El acceso a los materiales variará en función del precio que estemos dispuestos a pagar. Pero para los que no puedan (o no quieran) pasar por caja a rascarse el bolsillo, hay un buen puñado de materiales gratuítos. A por ellos 🙂

Anatomy Next [en]

Recursos y materiales para dar tus primeros pasos con Flexbox

flexbox

Mientras recopilaba algunos recursos que añadir en The Starter Kit, encontré Flexbox defense [en], un acercamiento básico y sencillo a las bases del uso de Flexbox en nuestros proyectos de maquetación html/css.

Irremediablemente me recordó a Flexbox Froggy [en], cuyo objetivo (y todo en general) es similar: hacernos entender cómo funciona el uso de flexbox mediante sencillos ejercicios.

Recuerdo que tanto este «Froggy» como el ejercicio similar para aprender más sobre el uso de selectores CSS, CSS Dinner [en], me tuvieron bastante entretenido y sin embargo nunca he llegado a mencionarlos por aquí hasta ahora.

Si alguien os pide un recurso rápido para conocer las bases, con estas utilidades vais servidos bajo mi opinión.

Sobre el uso de Flexbox, también me apañé con What The Flexbox [en], un curso gratuito dividido en pequeñas video-lecciones, que trata con más calma y profundidad todo el mundillo en torno a Flexbox. Los juegos mencionados anteriormente están bien para tener una introducción y asimilar algunos conceptos básicos pero What The Flexbox nos permite ir un par de pasos más allá.

Luego si queremos tener una «chuleta» a mano de referencia rápida, siempre tendremos la grandísima web de CSS Tricks para solucionarnos la papeleta 🙂 A Complete Guide to Flexbox [en].

Por último, publicaban hace no demasiado en Smashing Magazine el artículo The Flexbox Reading List: Techniques And Tools con el que termino completando esta ronda rápida de recursos y materiales con los que dar unos primeros pasos con Flexbox.

¿Hay alguno realmente interesante que no esté mencionado? Estaré encantado de poder revisarlo 🙂

Añado Flexbox in 5 minutes cortesía del bueno de Aarón García 🙂

La realidad alternativa de Juan Blat

Juan Blat

En esta ocasión me traigo una suculeta ración de manipulación digital, uno de los temas que sin duda más me interesan y me llaman la atención (baste echarle un vistazo a todo el material que hay sobre retoque digital).

a Juan Blat lo conocí gracias a Ana Belén, quien se puso en contacto conmigo a través de la página en Facebook de Criterion para advertirme de su presencia. No dudé ni por un segundo en dedicarle un huequecito a la recomendación que me había hecho.

Juan Blat

Lo bueno del trabajo de Juan es que podemos curiosear un poco algunos detalles sobre el proceso de creación, ya sea mediante alguna foto extra o incluso algún vídeo que preparó para contar cómo fue evolucionando la idea.

Como desde el enlace a su web oficial podéis saltar a todos los perfiles digitales que tiene, eso que me ahorro de incluir 😛

Juan Blat

O’Reilly Topics

o-reilly

Acabo de rescatar de entre todos los marcadores del navegador que tengo pendientes por organizar, el enlace hasta una sección en la web de O’Reilly (apenas necesitan presentación creo yo) en la que se dedican a guardar un montón de contenidos interesantes relacionados con los temas que cubren en sus publicaciones editoriales.

o-reilly-ideas

Me ha recordado a lo que hacen también de manera similar en SitePoint [en], otro excelente sitio donde pasar horas y horas (y ojo que sigue vigente la promo de acceso a todo el contenido premium a precio de risa).

Supongo que la vorágine informativa puede con todos y cada uno de nosotros. No es de extrañar la verdad. Pero no por ello deja de merecer la pena que tengamos medio ojo sobrevolando contenidos como estos.

No sé si para ver todos los contenidos es requisito imprescindible que estemos registrados pero bueno, es algo totalmente gratuito y nos da acceso a todos los artículos escritos y también alguna que otra presentación en vídeo o audio.

O’Reilly Topics [en]

Archillect, memories of an autómaton

archillet

Vengo a destrozar vuestra productividad porque eso es lo que va a hacer Archillet con vosotros y lo digo muy en serio. No tiene escapatoria. Es como cuando entras en Pinterest por la mañana a buscar alguna referencia y terminas poniéndote el pijama y aún no has cerrado la condenada web.

Muy interesante la sección donde explican de qué va la historia:

Archillect started as self-curating living imagedump without the intention of featuring artists. She depends on various social media APIs’ keyword searches rather than specific artists’ names or works. As a result she is very limited with the data returned since creator/work information is generally missing or hard to identify, therefore is not reliable and risky/problematic to share without manual control.

Me ha gustado mucho como soluciona la papeleta de la autoría de las imágenes, vinculándolas a los resultados de búsqueda en Google para que al menos nos sirva para ponernos tras la pista. Sí que es cierto que echo otras cosas de menos como por ejemplo una navegación rápida secuencial entre los contenidos o saber cuándo se van actualizando.

Vuestro cuerpo desintegrándose tras pasar un rato en Archillect
Vuestro cuerpo desintegrándose tras pasar un rato en Archillect

Descubrí Archillect allá por Octubre de 2015 gracias a un tweet de Domestika y hoy, por fin, puedo guardarlo en mi rinconcito.

Archillect

PD: A ver si me pongo un poco las pilas y quito las telarañas que ha cogido últimamente esto 😛