Quien no tiene talento, enseña

Quien no tiene talento, enseña

Este titular tan clickbait y/o buscador de polémica es en realidad una referencia a una canción de Tiziano Ferro [youtube] incluída en el disco que publicó allá por el 2003, 111: Ciento once. Una canción muy bonita en mi humilde opinión.

La referencia la recordé tras leer este tweet de Paco Lara:

Me sentí muy identificado con lo que decía Paco porque es lo que he sentido en muchas ocasiones.

Cuando se me ofreció la primera oportunidad para crear contenido formativo, tardé un año entero en dar el sí quiero. Sinceramente no me creía capacitado en absoluto e hice mías las palabras del tweet de Paco. ¿Quién soy yo para decirle a nadie lo que tiene que hacer? Un poco como Aznar con el vino, pero al revés [youtube].

Es obvio que una situación como la que estamos viviendo actualmente, diera lugar a que el mundo digital y el coronavirus hicieran manitas. En términos de divulgación de contenido, ahora todos queremos compartir cosas. Nos hemos encontrado una mayor oferta formativa de cursos online, seminarios, workshops, charlas y todo lo que pueda oler a formación.

Conceptualmente me parece algo grandioso y me permitió disfrutar de eventos como #zapatillasFromMars, el Maratón Blanc o las Digital Sessions de Flat101.

Pero también es cierto que, generalizando, una mayor oferta suele implicar que la «calidad» del producto se pueda ver «diluída» y esto nos requerirá una mayor inversión y esfuerzo en el análisis del contenido para poder separar el grano de la paja.

Al final casi todos sabemos que en el mundo de la formación y divulgación de contenidos hay de todo: Formación gratuita buenísima, formación de pago malísima, vendehumos, cuentacuentos, grandes divulgadores, gente muy buena técnicamente pero que no sabe explicarse, etc. Esto YA pasaba antes del coronavirus, es solo que a consecuencia del bicho, han aparecido algunos titulares extra más allá de los que ha habido siempre sobre este asunto.

Iván Lean ha escrito El efecto Miyagi y básicamente ha cubierto todo lo que quería haber comentado yo por aquí. Creo que no lo voy a poder hacer mejor que él después de haberlo leído varias veces. Sin historia no hay memoria, Perfiles bajos y Aportar y distinguir son algunos de los conceptos de los que habla y resume perfectamente cómo veo este asunto. Os recomiendo encarecidamente que leáis su artículo (lo saqué de la última newsletter de Honos) porque ha sido el empujón final que necesitaba para publicar esto. Después podéis seguir escarbando otras lecturas suyas como El oficio de diseñar con las palabras, que no tiene nada que ver con el tema de hoy pero me apetece recomendarlo también.

Retomando el título de este post (¿se sigue diciendo post en 2020?) me gustaría añadir que pienso realmente que cualquiera puede intentar enseñar. Me parece una experiencia muy gratificante en muchos planos diferentes. Álvaro Bernal decía en enero que trabajar como profesor le había hecho ser mejor diseñador y me quité el sombrero digitalmente después de leer su artículo.

También quiero añadir que enseñar como concepto, no me parece que tenga que estar ligado a algún tipo de formación reglada. Se puede enseñar de muchas formas diferentes y todo dependerá de nuestro objetivo: enseñar por enseñar, enseñar como negocio o un poquito de las dos.

Por ir terminando diré que pienso que muchos nos quedaremos por el camino en esto de la formación a pesar de que grandes divulgadores como Diego digan que necesitaremos más formación que nunca. Creo que compaginar una carrera profesional a tiempo completo y una formativa me parece algo reservado solo para auténticos valientes. Y yo soy más de pasar desapercibido.

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