Los peligros de ser demasiado amable

Los peligros de ser demasiado amable

Estamos destinados a entrar en conflicto por mucho que intentemos evitarlo. Da igual si eres jefa o jefe, empleado, parte de un equipo o trabajas por tu cuenta (los conflictos internos, los peores). Además, seguro que todos hemos sido un poquito idiotas en alguna ocasión [1].

Si algo he creído aprender estos últimos años es que no se puede huir indefinidamente de la incomodidad y del conflicto por muy bien que podamos driblar situaciones así. Es mejor invertir nuestro tiempo y esfuerzo en aprender a gestionar los conflictos y no a evitarlos.

Algo que es mucho más fácil decir que hacer, claro.

A lo que voy: No recuerdo cuándo ni cómo llegué hasta el vídeo que incluyo a continuación y que es lo que da título a esta entradilla. Lo que sí recuerdo es lo mucho que me llamó la atención.

Ana Asuero nos comenta algo sobre este asunto en Cómo resolver conflictos. Estar de acuerdo en que no estás de acuerdo. Para las mentes inquietas que necesiten saber más, tengo otros artículos similares que orbitan sobre el tema como por ejemplo How to Be an Effective Boss If You Hate Conflict o incluso How To Manage a Toxic Employee. Si bien se centran en situaciones más específicas creo que son igualmente dignos de mención para echarles un ojo. Hasta algún curso de Fred Kofman podría llegar a recomendar si se me permite.

Referencias

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